Autor: María José Luque Fernández

María José Luque Fernández.- Nací a las dos de la tarde de un 26 de enero de 1967 cuando las calles estaban cubiertas de nieve y los tranvías no circulaban, en la Maternidad de O'Donnell en Madrid. Me inicie muy temprano en la lectura, cogía sin problema los libros que mi madre tenía en las estanterías. Recuerdo que los devoré todos y solo me quedaba la enciclopedia de color azul de la A a la Z y bueno, pues también se vino conmigo. La escritura iba enlazada a la lectura y muy pronto escribí mis cuentos y relatos y esa poesía que es el sempiterno enamoramiento mío añadiendo mis propios dibujos y siempre escuchando música a la que después añadiría mi afición por la naturaleza, viajes y fotografía. Fueron su lugar de emplazamiento un cuaderno de pastas de color azul que mi padre, impresor de oficio, encuadernó, cosiéndolo a mano, para mi. El mundo de la edición comenzó en 2011 con mis propios blogs y revistas que algunos seguro habéis leído y de los que obtuve muchos reconocimientos en el mundo de la Blogosfera. Mi primer libro, el poemario artístico "Letras enlazadas, sonidos y cadencia" en 2015 fue mi primera experiencia real y que continuo en 2017 cuando puse en marcha un hermoso proyecto, un libro solidario contra las enfermedades raras, para la Alianza Internacional ALIBER que en 2018 se publicó con el nombre de "Universo de esperanza, lucha por la vida" coexistiendo con la web que creé en Webnode sobre las enfermedades raras y como editora de la Página web "El poder de las letras" hasta 2019. Habiendo participado en numerosas antologías y en una novela grupal, con presencia en algunos concursos de poesía y narrativa. Pro-Derechos humanos y activista on-line y difusora cultural, en 2015 comencé a colaborar con la Fundación Grito de mujer en sus Festivales y participé en diversos programas de radio. Con Xabier Susperregui y Rosario Salazar en la Biblioteca Grandes Naciones las letras se enlazan en contra de las guerras, las injusticias y otras muchas causas mundiales. Desde 2011 colaboró en los periódicos digitales Malagaldia y Globatium y tengo publicaciones en el País Digital en sus comienzos. Miembro de SeoBirlife, Mano a mano y Asociación Cultural Juan Antonio Cebrián, que llegaron a mi vida y se quedaron ahí. En Amazon publicados 21 libros de los 23 que tengo escritos, tres de ellos en proceso de revisión con diversas editoriales. Mis letras abarcan todos los géneros y por lo tanto encontrarás narrativa, novelas, cuentos para niños, poesías que incluyen las dedicadas a ese mundo infantil, ensayo, artículos, reflexiones y consejos. Participé en 2024 en el Recital a Dúo en la Biblioteca de Soto Grande en Valladolid con la Asociación Cultural Habla y en el I encuentro Nacional de Poesía de Valladolid. Formo parte de diversos grupos poéticos de los que estoy muy orgullosa por su calidad no solo poética sino también humana. Soy editora de las webs GLOBAL y LATINOS EEUU de Masticadores de Letras. Mi último poemario Lilith.- Silencios en el reino de la noche publicado en 2025 con la editorial OpenCity. Mis libros hablan por mi.

Nos encontramos con las competiciones nacionales, internacionales y los Juegos Olímpicos, todos ellos deporte de alto nivel, grandes eventos y marcas de élite en las que no solemos incluir ese otro espacio paralelo e igual de riguroso: los Juegos Paralímpicos cuando el deporte no es solo espectáculo: es vida, es identidad, es comunidad… Por qué le damos un lugar aquí en «Voces», por que es una apuesta por la diversidad,  la visibilidad y la transformación social. ¿Por qué hay menos cobertura periodística  para ellos con relación a los «no discapacitados»? ¿Por qué se evita que lleguen sus esfuerzos y sus…

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Hablar de silenciamiento en la antigüedad es complejo ya que no quedaron registros documentados de un numero importante de hombres y mujeres  que pudieron ser importantes en el transcurrir de la historia de la humanidad. La figura de  Jesús de Nazaret aparece como una de las personas más claramente sometidas a intentos de control discursivo, censura pública y eliminación física en fuentes verificables. ¿Qué significaba silenciar en el contexto del momento en que Jesús vivía? desacreditarle restringiendo así el mensaje que quería transmitir a las grandes congruencias  de gente que reunía y si esto no era posible, que no lo…

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Durante mucho tiempo, demasiadas mujeres vivieron en el silencio. No por falta de ideas, de palabras o de arte, sino porque el mundo —ese que se construyó con voces fuertes y reglas ajenas— no las quiso escuchar. Se hablaba de ellas, pero pocas veces se les dejaba hablar. Pintaban, escribían, soñaban, y aun así sus obras quedaban guardadas en cajones, firmadas con seudónimos, o borradas por el paso de una historia escrita por otros. El silencio no siempre es falta de sonido. A veces es una mirada que no se toma en cuenta, una opinión interrumpida, una obra que no…

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El silencio en casa de mi madre fue siempre como una especie de refugio que me ayudaba a ser yo misma, a dejar a un lado otras cosas pero nunca lo ví como dolor. Era algo normal escuchar el zumbido del refrigerador y el tintineo de las cucharas dentro del cajón. Ahora en mi vida actual, el silencio llega como una amenaza, esa es mi vida en este apartamento que comparto con Daniel. Es ese silencio suyo, él que me da miedo. Esos pequeños detalles a los que restas importancia porque parecen bromas, esas investigaciones continúas de mis quehaceres diarios,…

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La catedral del mar, novela del escritor Ildefonso Falcones es una realidad sumergida en la literatura, una ciudad de España ubicada en el siglo XIV, momento de la historia de este país en el que la opresión feudal y la influencia de la iglesia eran los que movían los hilos del destino de sus habitantes. Discurren pequeñas historias dentro de una historia, de personajes que que son esas voces que desafían al orden preestablecido que buscan, que necesitan ser libres con dignidad que la justicia sea aplicada de dicha manera, con dignidad. Dramatiza la situación Ildefonso, no en absoluto, son…

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Viajaba, levanté la vista y le vi. Cazaba. Su figura estilizada,  la escopeta en su hombro,  allá en la lejanía, la montaña terminó por atraparlo. El cielo estaba gris y la nieve cubría las cimas. Sin duda hacía frío. Un buen día para salir. Las presas se descuidan, aletargadas, reaccionan lentamente y él lo sabía.  Exterminador…… La soledad del paraje, también ayuda,  danzan  quejumbrosas las retamas, torturadas por el gélido e insensible viento. La piel se agrieta a cada paso,  el dolor se acentúa y desaparece igual que llega, nada. Las gafas se quedaron literalmente incrustadas en su cara, las tiras…

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Las luces de neón chisporroteaban sobre los charcos de lluvia negra. La ciudad olía a óxido y desesperanza, un basurero de almas que se arrastraban por las calles, buscando un propósito que nunca existió. Yo estaba en el bar, un lugar decrépito, con la lengua dormida por un whisky barato y la cabeza llena de ruido. Afuera, el mundo seguía su lenta putrefacción, y adentro, los cuerpos se mecían al ritmo de una música que sonaba a derrota. Todo era un cielo sin sentido. Nacer, pudrirse, repetir. Miré al tipo sentado al fondo del bar, un rostro vacío como todos…

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y los puntos suspensivos lo son. Tú suenas a punto y seguido… Fluyes sin sentido con alevosía entre los adoquines sobre los que caminas despertando a la simiente que siembra tu silencio… Son las brasas que quedan entre las ruinas las que te despiertan… Eres en la profunda sima arraizada, sangre, agua y fuego y en la soledad te imprimo… Mujer, tempestad y calma, vida y muerte, en mi ser cobijo tienes y arraigada a mi ser lo vomitas… El caos se desata cuando en el interior de ese profundo y oscuro abismo yace latente la sustancia primitiva de la…

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Nadie vivía en la Casa Orlac desde hacía más de sesenta años. Al menos, eso decía la gente del pueblo mientras bajaban la voz, como si las paredes aún tuvieran oídos. No era una mansión monstruosa ni una ruina teatral. Era una casa sencilla, vieja, sí, con su yeso resquebrajado y su jardín devorado por los cardos, pero nada en su aspecto explicaba el escalofrío que dejaba en el estómago. Yo no fui por curiosidad. Fui porque no tenía dónde dormir. Después de la muerte de Clara, todo se deshizo. Me echaron del trabajo tras meses de llegar tarde, mi…

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Dormía en el muelle de un pueblo que olía a sal y a pan caliente, amarrada al muelle, ella fue bautizada una vez por un hombre mayor que era pescador, la hizo con sus propias manos con tablones de madera y sobras de pintura que encontraba por el pueblo. Y la llamo Esperanza. Había pasado ya tanto tiempo de aquello que no todas las letras permanecían en su casco, el sol, la lluvia y las mareas las habían borrado. Un niño del pueblo llamado Simón que calzaba alpargatas viejas y pantalones desgastados tenía por costumbre sentarse al lado de esperanza…

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